Un hombre Vitalista
Ha sido un latigazo hiriente en la fría jornada la noticia de la muerte de don Ignacio. Muchos le llamábamos así, autoridad moral y de afectos que se ganaba de todos, tratamiento que en él no era distancia, ni tópico, sino cercanía, proximidad, puro amor, respeto y consideración por el otro.
Era pura energía, vitalismo, optimismo y emprendedor, hombre de una gran apertura de miras, vislumbraba proyectos y triunfos hechos a golpe de trabajo, tesón y constancia. No se arredraba ante ninguna dificultad, lo encontraba todo fácil.
Así logró crear una cadena de colegios, centros educativos de calidad en España y el extranjero, junto con la intuición agudísima de su esposa, doña Marisa, corazón, ánimo y potencia, arrolladoras e imparables, que él atemperaba y serenaba con su fina inteligencia y sus cualidades de organizador y estructurador.
Leer el resto de la entrada »















